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SWINGY

Por Alba Tello Garcia

SWINGY


Entré al local. Enseguida mis sentidos se abrumaron, una música suave con un ritmo continuo inundaba la habitación, las luces de colores llamaron mi atención y un intenso olor dulce embriagaba el ambiente.

Me quedé un instante paralizada en la puerta, y noté como mi corazón se aceleraba. Instantes después conseguí reaccionar, estaba nerviosa, tomé dos respiraciones que me invadieron el cuerpo. Sentía como mis rodillas temblaban ligeramente. Había fantaseado muchas veces con este momento y al verme justo en ese instante que había imaginado sentía vértigo. De repente me agarró la mano, miré sus ojos y percibí un poco de miedo, pero al mirar sus labios bañados de colores y acariciar suavemente su mano con mi dedo, me sentí segura y excitada. 

Nos acercamos a la barra del local y nos ofrecieron unos cócteles, eran afrutados y dulces, al dar el primer sorbo sentí mi boca salivar. Era como si mi cuerpo no necesitará más estímulos, no paraban de venirme pensamientos deliciosos. En seguida, entendí que los cócteles serían un afrodisiaco maravilloso para el calor de mi cuerpo. Nos sentamos en una mesa alta al lado de la barra y sutilmente comencé a observar a las personas del local. Algunas ya se habían fijado en nuestra llegada y me observaban con descaro, otras apartaban la mirada al coincidir con la mía. Era extraño, estaba siendo observada pero no me sentía incómoda, enseguida las personas volvieron a sus conversaciones y nos perdieron de vista. 

Cuando miré a mi pareja, me di cuenta que a él le había costado muy poco conectar con un chico al otro lado del bar, se miraban de manera distraída y juguetona. Ver como se provocaban en la distancia me gusto mucho. Él me miró colorado (siempre fue tímido y tierno) y yo le hice un gesto con la cabeza invitándolo a marchase. Entonces se levantó, agarró mi mano y la puso en su cintura. Me agarró el pelo por detrás de la cabeza y comenzó a besarme impulsando mi cuerpo hacia él. Me daba uno de esos besos en los que nos recreábamos hasta acabar gimiendo. Yo tenía una mano en su cintura y con la otra recorría la raya central de sus abdominales, desde sus pectorales hasta pasar su ombligo. Él agarraba mi culo fuerte y tirando de mi pelo con cuidado me separó de su boca para escuchar un gemido que se me escapaba. 

    - ¿Ya estás tan excitada?- me preguntó con su cara juguetona

    - Sabes que me encantan tus besos y deberías dárselos a probar a ese chico… creo que también le van a encantar- le respondí mientras me apartaba de su cuerpo para invitar al chico a venir con el dedo


    Él no tardó en acercarse:

    - Creo que este beso era para ti… - le dije con cara juguetona mientras miraba a mi pareja sonrojado

    - Entonces quiero cobrármelo…- replicó mientras se acercaba a mi pareja y se miraban fijamente

    Se acercaron hasta quedarse nariz con nariz, el parecía estar temblando de deseo. Lo recordé en nuestros primeros polvos, tan sumiso… Empezaron a besarse poco a poco y acabaron fundidos en un beso muy pasional. Me excitaba ver como apretaban sus pollas, oprimidas en el pantalón a causa de la excitación, él uno contra el otro. Observé el local de nuevo y descubrí una puerta y cuando me dirigía a ella para dejarles jugar, él me agarró la muñeca me trajo en medio de los dos y empezó a besar mi cuello bajando hasta mis tetas, mientras el otro me besaba la nuca paseando sus dientes por la espalda y empapándome en saliva. Noté la polla erecta dentro de los pantalones del hombre que la aproximaba a mi pierna y la de mi novio rozándome la cadera. Él agarró el culo del muchacho y empezó a rozar su polla al mismo ritmo que en la restregaba, al ritmo de la música suave. Comencé a mover mi cadera de forma acompasada, y las notaba rozar de abajo arriba, luego toqué el torso del muchacho y al llegar debajo de su ombligo hice pequeños círculos con el dedo y escuché un pequeño gemido a mi espalda, así que bajé el dedo siguiendo el camino que marcaba su polla. Miré a mi novio que estaba muy atento a todo lo que había pasado y me miraba con la cara deseosa. Le puse la mano en los huevos a través del pantalón y los apreté suavemente llevando los hacia arriba y estimulando su perineo. Me acerqué a su oreja y le dije.

    - Disfruta un poco de su polla, es enorme y sé que te va a encantar chuparla, yo voy a darme una vuelta- le susurré

    - No te va a costar hacer amigos nuevos… todo el bar está pendiente de nosotros…

    Cuando volví a mirar al local la gente estaba observándonos desde sus lugares, me sentí enrojecer por completo, mi novio y el chico se rieron ante mi cara de sorpresa.

    - Es una buena presentación la que estáis haciendo, no os preocupéis creo que le encantáis a todo el mundo- nos dijo el muchacho- Si lo que te apetece es pasear un poco, puedes entrar por la puerta, no te vas a aburrir y yo entretendré a tu novio mientras tanto- me dijo guiñándome un ojo- Cuando quieras buscarnos pregunta por la sala de las cortinas

    Fui hacia la puerta y la abrí, justo antes de entrar volví a echar una mirada a los chicos que estaban besándose de nuevo y mi novio me miró para guiñarme un ojo. Atravesé la puerta y me encontré un pasillo con unas escaleras, tenían unas luces amarillas que te ayudaban a bajar los escalones y todo se encontraba en una penumbra alumbrado por una luz morada y una roja. Al subir los escalones encontré una puerta a mi derecha que decía piscina y otra que ponía vestuarios en un pequeño pasillo. Al final del pasillo había un pequeño sofá de terciopelo rojo donde dos muchachos medio desnudos se rozaban y se besaban. Sin saber porque empecé a andar hacia ellos, no podía parar de mirarlos y ellos al ver como los observaba parecían exhibirse para mí. Cuando me encontraba a penas a unos pasos, pude ver como uno de ellos empezó a besar su torso hasta bajar a sus pantalones y dar pequeños bocados en la punta de su polla. El que estaba sentado me miró y me señaló con la cabeza la sala que se abría al lado, yo no había reparado ella. Y pude ver varios sofás y camas dentro, había una pareja hetero abrazada mientras la chica cabalgaba de forma sutil.  En la siguiente había algunas personas que se rozaban, se acariciaban todas pegadas. Y también algunas personas masturbándose mirando la escena. Estaba observando toda la escena cuando se me acercó una chica y me dijo:


    - Parece que tienes calor, estas muy colorada- me quedé un poco cortada- no era consciente de que estaba enrojecida, aunque sí que tenía mucha calor-

    - Nosotras vamos a la piscina, si quieres puede venirte con nosotras- me dijo y miró a una chica que iba detrás de ella

    Me quedé callada, mirándola. Era una chica preciosa, tenía unos profundos ojos marrones un poco rasgados, su piel parecía morena bajo esas luces y llevaba el pelo recogido en una coleta. Estaba delante mía y con toda seguridad parecía dominar toda la habitación. Ella esperó un momento y al no obtener respuesta me agarró con sutileza la cintura y me hizo girar sobre mi misma hasta que quedé mirando a la salida, por donde ya estaba la otra chica. Fui detrás de ella totalmente hipnotizada por su culo que movía al caminar luciendo un bonito tanga de encaje blanco que remarcaba aún más sus curvas. Al llegar al final del pasillo donde estaba la puerta del vestuario se giró y me preguntó:

    - ¿Por qué no entráis y dejas tu ropa? - 

    Asentí y miré a la chica que no había apartado su mano de mi espalda. Entramos juntas y me explicó que podía dejar mis cosas en una taquilla poniendo un número de seguridad. Yo no escuché demasiado toda la explicación que me daba porque bajo la luz cálida del vestuario se veía aún más atractiva. Y sin pensarlo me acerqué a ella, me quedé mirándola y pasé mi mano por su cuello hasta agarrarle la barbilla. Bese sus labios tranquila, disfrutando de su labio inferior, recorriéndolo con mis labios y con mi lengua. Dejé la mano en su cuello y notar como se aceleraba su pulso y su respiración me excitó mucho. Ella metió las manos debajo de mi camiseta y acarició mi barriga y mi espalda. Me separé de ella, terminando el beso y me senté en el banquillo del vestuario y ella tiró suavemente de mi camiseta. Llevaba un conjunto de lencería especialmente para esta ocasión, tenía unas tiras negras en el sujetador, al verlas levantó mi cabeza con la mano y empezó a besar las tiras, hasta agarrar una con la boca. Tiró de ella y la tira me pegó un pequeño latigazo haciéndome soltar un gemido que pareció provocarla más aún. Bajo un poco más y mordió sutilmente mi pezón a través del sujetador. Eso me humedeció por completo o me hizo reparar en lo húmeda que estaba cuando puso su mano en el botón de mis pantalones para desabrocharlos. Me levanté y ella dejó caer mis pantalones, y rozó con su dedo la raja de mi coño, yo me estremecí y la agarré por la cadera dejando su mano pillada entre nuestros cuerpos. Agarre su culo poniendo mi mano en la raja procurando que la punta de los dedos notará su vagina. Con lo que ella soltó un gemido que me hizo apretar más la mano buscando la humedad de su coño y moviendo un poco la punta de mis dedos. La boca se me hizo agua, no podía aguantar más y comencé a besarle el cuello, a lamerlo y a pasear mis dientes por su suave piel. Empecé a agacharme y a besarla entre las tetas, dándole pequeños bocados. Le bajé el sujetador por un lado y empecé a chuparle el pezón hasta que soltó un gemido. Estaba sujeta a mi brazo y noté como sus piernas temblaron, así que la acomodé en el banco y empecé a masajear y besar sus muslos. Ella abrió las piernas y yo pude oler su sexo y sin esperar más la miré con cara juguetona y me lancé, le lamí la ingle y pasé mis dientes por ella. A lo que ella soltó un gemido quejoso.

    - ¿No te gustó? O es que estás demasiado ansiosa por que me lo coma- le dije y la vi sonreír con cara juguetona- No te haré esperar entonces- Dije mientras tiraba de sus bragas mojadas de la excitación, dejando al descubierto su precioso coño.

    Di un lametón en el que ella pareció soltar toda la tensión, para empezar, después hacer pequeños círculos en su clítoris. Ella me agarró el pelo mientras gemía y yo empecé a mover la lengua hacia los lados presionando un poco, asegurándome de que disfrutaba con el rocé de las bolitas de la lengua. Cuando noté su excitación elevada baje la lengua haciendo presión y la introduje un poco en vagina para volver a su clítoris. Introduje un dedo en su vagina mientras seguía chupándole el clítoris a un ritmo constante que iba acelerando hasta que lo absorbía ligeramente para estimularlo con la punta de la lengua mientras lo mantenía entre mis labios. Con los dedos empapados de tenerlos dentro de ella, le abrí los labios y se los masajeé hasta que empezó a apretarme la cabeza contra su clítoris volviendo a introducirlos y sacándolos justamente cuando se iba a correr para meter mi lengua mientras dejaba que se rozará a su ritmo con mi boca, mientras yo me masturbaba. 

    Después del maravilloso sexo oral, decidí ir a la sala de las cortinas y buscar a mi pareja. Cuando salimos del vestuario la chica del tanga de lencería estaba esperándonos y nos dijo dirigiéndose a la muchacha:

    - No quise interrumpir, aunque me encantaría acompañaros ahora.

    La sala de las cortinas eran una sala llena de camas en una especie de cubículos en las que podías cerrar las cortinas para tener más intimidad. En ella había dos parejas en unas camas paralelas que estaban compartiendo sus mutuos encuentros. Para encontrar a mi pareja tuve que abrir con cuidado algunas cortinas, para que los dueños no se dieran cuentan, y la adrenalina me excitó mucho, tanto como para quedarme mirando furtivamente como en un trío se realizaban sexo oral y como una pareja gay se penetraba. Por fin encontré a mi pareja, estaban fumando un cigarro y por su cara de felicidad había disfrutado de un buen sexo oral al igual que yo. Así que decidimos que para nuestra primera visita al local era suficiente y nos marchamos a casa a disfrutar de la intimidad de nuestra cama y compartir nuestras experiencias.


    Alba Tello Garcia

    relato erótico