Blog

Volver

LA SEXOLOGÍA EN NUESTRA VIDA

Por Sara Guerrero

LA SEXOLOGÍA EN NUESTRA VIDA

 

¿Qué papel cumple la sexología en nuestra sociedad?

 

Analizar sus principios, la importancia y la diversidad dentro de esta disciplina no es una tarea fácil, y aún se hace más difícil cuando jugamos con el enemigo de las fuentes de información inadecuadas.

 

¿Qué estamos haciendo? ¿Qué podríamos hacer? Debido a la levedad en la investigación sexológica, los pocos estudios y la mala información estamos creando ignorantes con alto grado de sexofobia. Estamos creando modelos de reduccionismos, déficits y problemas, modelos preventivistas y patologizantes que provocan represión sexual, debido a la cultura occidental, sus pensamientos y costumbres sobre la sexualidad.

 

Sin embargo, hay que ver la sexualidad como un valor, una oportunidad y una capacidad.

 

Como un valor, ya que “el hecho de ser personas sexuadas es un bien que tienen las personas y la sexualidad sería el valor” (Robert S. Hartman) La sexualidad nos hace ser más fuertes, más comunicativos y más sociables y, es precisamente cuando reprimimos esta sexualidad, cuando somos más agresivos y menos sociales, por lo que, la sexualidad nos hace mejores.

 

Como una oportunidad porque aumenta nuestra autoestima, mejora la autoimagen, autoaceptación, autosuperación y la resiliencia (que es la capacidad de sobreponerse a periodos de dolor y salir fortalecidos de ellos).

 

Y, por último, como una capacidad frente a la disfunción, ya que puede actuar como instrumento rehabilitador. Por lo que, lo que queremos conseguir es un modelo basado en la libertad de pensamiento y de acción, en la capacidad para elegir, fuera de creencias pasadas, ideologías, tabúes y reglas que impiden vivir la sexualidad de forma plena.

 

Para ello necesitamos conocimiento, del hecho sexual humano, conductas sexuales, actitudes y capacidades de nosotros mismos. Este conocimiento debe ser integrador, holístico, abierto al debate y basado en la evidencia científica, y muy importante, adaptado a quien lo recibe. Saber mirar más allá de los genitales, ya que tenemos la piel más sensible de todos los mamíferos, con más cantidad de corpúsculos sensitivos de todas. Por lo que, la piel ha de tener un gran protagonismo en las relaciones sexuales. Sin embargo, la piel casi siempre es ninguneada, olvidada y marginada, por eso, muchas veces cuando la tocamos encontramos insensibilidad o rechazo. Solemos ser poco hábiles con las caricias y enseguida aparecen los genitales para remediarlo dando un excesivo protagonismo. Antes que nada, hay que satisfacer la sed de piel.

 

Somos personas sexuadas, sexuales y eróticas únicas e irrepetibles desde una visión integral e integradora de la diversidad sexual, hacia la igualdad y la equidad. Hay que dejar a un lado el modelo marginador de la sexualidad que no es capaz de relacionar discapacidad-sexualidad, edad-sexualidad y enfermedad-sexualidad y promover la equidad y libertad sexual entre todas las personas sea cual sea su condición. Sin embargo, ¿Por qué tanto empeño en uniformarnos? Por la ignorancia. “Dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender” (Marie Curie)

 

Dentro del proceso de sexuación pueden aparecer alteraciones que hacen que existan las intersexualidades y, por ello, la diversidad sexual. Pero esta rica diversidad, por desgracia, ha desfavorecido a determinados colectivos.

 

En mi opinión, pienso que, al hablar de intersexualidades e identidad sexual, hay que minimizar la biología (el cuerpo con el que se nace) frente a la orientación sexual (la manera en la que cada sujeto se construye, es decir, la capacidad, independientemente del sexo biológico y de la identidad de género, de una persona, para sentirse atraída emocional, sexual y afectivamente por personas de un género diferente al tuyo, del mismo o de más de un género), y que, mediante procesos de identificación desde nuestra infancia, nos vamos posicionando entre el lado masculino o femenino, independientemente del sexo biológico con el que se nazca.

 

Los procesos de identificación no siempre son diagnosticados en nuestra infancia, a veces son los cambios en la adolescencia los que lo hacen visible, y es donde aparece la expresión de género, que es la forma en la que expresamos nuestro género: a través de la vestimenta, el comportamiento, los intereses y las afinidades.

 

La sexualidad abarca un gran abanico sexual (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales) donde la biología no manda en el humano. Todos somos diferentes, diversos, y la heterosexualidad es tan complicada como el resto de opciones sexuales. Los humanos somos la combinación de todos estos elementos: sexo biológico, identidad de expresión de género, y orientación sexual. Se trata de características independientes, que juntas, nos definen.

 

Reconocer la diferencia entre ellas y entender sus posibles combinaciones, es extremamente importante para poder construir una sociedad más tolerante en la que todas las personas puedan expresar plenamente su sexualidad e identidad.

 

La ignorancia, la desinformación, la sexofobia, el escaso grado de salud sexual, el papel secundario de la mujer, las culturas agresivas y la actitud negativa hacia la sexualidad construye sujetos reprimidos que no son capaces de disfrutar su sexualidad de manera sana y plena, por lo que, nos obligan a trabajar en un campo de restricciones donde nos están robando la posibilidad de tener vida sexual. Nuestra sociedad tiene como misión abrir vías para que todas las personas, sea cual sea su identidad sexual, se sientan integradas.

 

Sara Guerrero Cárdenas

Sara Guerrero

Escuela Educación Sexual