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PROSTITUCION

Por Sara Guerrero

PROSTITUCIÓN

 

 

La profesión más antigua del mundo, la industria del sexo, en ella podemos encontrar una doble cara, una con un porcentaje mucho más alto, por desgracia, y que, con mucho esfuerzo dedicación, podemos ayudar a reducir para mejorar nuestra sociedad.

 

La primera cara de la moneda de la que vamos a hablar es la prostitución por elección propia.

 

"Es mi elección, mi trabajo es libertad”

 

Son frases que han salido de bocas de mujeres que trabajan en la industria del sexo y que conciben su trabajo como algo negociable entre los clientes y ellas. "Los clientes y prostitutas pueden hacer todo lo negociado” Sin embargo, también encontramos comentarios como:

 

“sentí asco desde el primer día” “Fui violada, pegada, insultada, escupida, me tiraban orina en la cara donde trabajaba”

 

El 95% de las mujeres que ejercen la prostitución quieren salir de ella.

 

“Yo no lo elegí, si pudiera cambiarlo, si me ayudaran a recuperar la identidad que me fue robada”.

 

Cuando hablamos de estas situaciones, ya estamos en la otra cara de la moneda, en la cara en la que esto no es elección propia, por gusto, si no por supervivencia. Están obligadas a ejercer estos servicios porque han sido secuestradas y obligadas, o bien porque no tienen otra salida para sobrevivir.

 

“Si las mujeres tuvieran más oportunidades no emitirían la prostitución”

 

“Si lo escogí es porque escogí vivir”

 

Son comentarios que hemos escuchado de algunas historias de vida de prostitutas que no tuvieron otra elección y culpan a nuestra sociedad por no darles más oportunidades, por lo que hay que empezar por cambiar eso.

 

La Edad Media de la entrada de las mujeres en la prostitución es 14 años, una edad en la que la madurez no está definida, por lo que se aprovechan de ello para manejarlas y conseguir lo que ellos quieren, negocio con personas, la famosa “trata”. La prostitución es tráfico de personas y una de las peores violaciones de los derechos humanos, es una forma de violencia sexualizada.

 

“El 93% de las prostitutas sufren violencia por parte de los clientes”

 

Entre el 67%-90% de las mujeres en situaciones de prostitución son extranjeras, esto nos empuja al pensamiento de que son secuestradas y llegan a nuestro país con esta única oferta de supervivencia. Entonces... ¿qué pueden hacer estas mujeres para liberarse de esta situación? ¿existe un programa de liberación de la prostitución? Un simple contacto al que puedan acudir y se les dé más oportunidades, se les escuche y se les dé la oportunidad de decir sin miedo si están en esa situación por simple gusto o por obligación, porque hay muchas que no tienen voz, por no decir la mayoría.

 

Están amenazadas si dicen que están secuestradas o que están allí en contra de su voluntad. Pero, desgraciadamente, la sociedad en vez de centrarse en crear planes así, el debate lo encontramos en legalizar o no la prostitución. Legalizar la prostitución es reconocerla y verlo como algo normal, al igual que el proxenetismo.

 

Un proxeneta legalizado es un empresario de la industria del sexo. La legalización invisibiliza al maltrato, parece que no hay sufrimiento porque el sufrimiento ha sido legalizado.

 

Legalizando la prostitución se legaliza el abuso a mujeres. Hacer que la prostitución sea legal no va a terminar con la violencia a la mujer. Sin embargo, las consecuencias de ser comprada, deshumanizada y sentirse utilizada como un objeto son las mismas, sea legal o no.

 

“Solo un 4-10% de prostitutas se han dado de alta como tal.” Con esto, se indica que el porcentaje restante trabajan de manera ilegal. ¿Por qué no hay programas para liberarse de la prostitución? Pues ya tenemos la respuesta. Porque... ¿por qué vas a eliminar algo que ya se ha legalizado, que ya se ha normalizado? Cuánto más aceptada sea la prostitución en la sociedad como algo normal más probabilidades tendremos de ser vistas como algo de lo que se puede abusar. La legalización de la industria del sexo no es necesaria para el beneficio y la seguridad de las mujeres, lo verdaderamente necesario para la seguridad de las mujeres es la creación de un plan al que puedan acudir si se encuentran en una situación en la que no quieren estar. Darles oportunidades, darles voz, darles una vida digna y la oportunidad de cumplir sus derechos.

 

Es cierto que muchas mujeres eligen esta vida, pero ¿y las que no? ¿Cómo pueden salir de ahí sin que le cueste su propia vida?

 

REFERENCIAS: Video “WE ARE NOT FOR SALE”

Sara Guerrero

Escuela Educación Sexual