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MITOS DEL AMOR ADOLESCENTE

Por Sara Guerrero

Desgraciadamente, vivimos rodeados de mitos y creencias falsas acerca de las relaciones de pareja que promueven la dependencia emocional, la baja autoestima, el control, el machismo, la violencia y, es ahí donde se confunde el amor con la obsesión y afecta de forma negativa a las relaciones de pareja.  Estas limitaciones forman parte de una organización social creada por la sociedad.  

Para destapar dichas creencias vamos a destacar las más comunes y trabajar en ellas.

A continuación, exponemos algunos de los mitos más conocidos entre los jóvenes.

·      Mi media naranja: lo que defiende es la necesidad de encontrar a alguien que es nuestra otra mitad: alguien que encaja a la perfección con nosotros y junto al que disfrutaremos de una relación perfecta. No existe la media naranja: somos naranjas completas. Somos personas y la perfección es imposible. Una pareja es la unión de dos personas que desean estar juntas, ni más ni menos. Dos personas completas, con su personalidad, sus sueños, su experiencia, que se juntan para complementarse.

 

·      Los celos son una prueba de amor: Son una muestra de inseguridad y desconfianza hacia la otra persona. Los celos no son más que el temor de perder a la pareja o ser rechazado por ella debido a un tercero. Sin embargo, la gente lo sigue viendo como una prueba de amor porque “así me demuestra que le importo”. Cuando lo que te está mostrando es su egoísmo, su ego inferior, su desconfianza hacia ti y su inseguridad, que más tarde será un problema grave en la relación. Suelen ser progresivos, no empiezan siendo unos celos fuertes. Pero a medida que se va permitiendo, va aumentando hasta llegar a situaciones super difíciles de manejar.

 

·      El amor verdadero todo lo puede: La realidad es que el amor no lo puede todo. Los problemas de pareja no se solucionan únicamente con amor y cariño.  Este mito genera una gran dificultad en el afrontamiento de las discusiones conyugales. En muchas ocasiones, el mito sirve de excusa para evitar afrontar ciertos cambios en la relación de pareja.

 

·      Eres mía y yo soy tuyo: Quiérete, quiéreme, pero no me pidas más de lo que yo te quiera dar en cada momento. Respeta mi distancia, mi inapetencia, respeta mis errores y mis aciertos; respeta y serás respetado. Yo no quiero que me quieras, yo quiero que me respetes. Ámate, ámame, que juntos celebraremos todo lo que no es ni tuyo ni mío, sino de los dos. No es magia, es educación.  (Luis Aretio)

Estas frases son muy comunes en parejas de adolescentes, siguen prevaleciendo a lo largo de los años y los hemos interiorizado, lo que no llegamos a entender es el peligro que conlleva su normalización. Estos mitos fomentan el machismo, deja a la mujer en un lugar inferior, sumisas, con una sexualidad indiferente, frente al papel del hombre con características como, fuerza, poder económico, autoridad, una vida sexual activa entre otros. Nos educan según una sociedad patriarcal, donde los roles que adquieren la mujer por el hecho de ser mujer desde la infancia son roles que abarcan más necesidad en lugar de ser sujeto de interés. (Alicia Pascual Fernández, 2016).

La idea del amor romántico ayuda a la sucesión del sistema patriarcal, llevando consigo una desigualdad en las parejas que puede desembocar relaciones de violencia.

En la sociedad existen micromachismos, que es el término con el que se conoce a las cotidianas agresiones machistas de baja intensidad, sin secuelas o evidencia física, cometidas tanto por hombres como por mujeres, y que no son cuestionadas debido a la naturalización de los esquemas inequitativos de género (Magaly Benalcázar-Luna y Gina Venegas, 2015). Y es en ellos donde comienza todo un mundo de violencia.

La violencia de género no es simplemente que reciba una paliza, existen distintitas formas de violencia:

Malos tratos sociales, que es cuando aísla a la persona de sus relaciones sociales lo que causa mayor dependencia. 

Abuso verbal, psicológico y emocional, donde hay humillaciones, descalificaciones, gritos, chantajes, amenazas emocionales entre otros.

Violencia ambiental, donde el agresor golpea y destroza objetos.

Abuso económico, control del dinero, oculta ganancias, le asigna a la víctima una cantidad de dinero, exige explicaciones del dinero gastado.

Violencia física, siendo el tipo de violencia más visible, y en diversas ocasiones hasta que no llega a este punto nadie es consciente de esta violencia.

Violencia sexual, relaciones sexuales impuestas, imposición de posturas, decisión de la ropa que va a llevar, etc.

En las relaciones de parejas en diversidad de ocasiones existe violencia, la cual no detectamos y llegamos a una situación complicada, con consecuencias. Por esta razón queremos educar y concienciar sobre los mitos y riesgos que comprenden. Que los jóvenes aprendan los tipos de violencia que puede existir y sean conscientes de los comportamientos que son considerados violencia y que acarrean diversidad de problemas en la victima como podría ser estrés post traumático, baja autoestima y autoconcepto, inseguridad, etc. La buena información puede evitarles un futuro catastrófico, y esto, con la educación sexual podría cambiar.

 

SARA GUERRERO CARDENAS

Sara Guerrero

Escuela Educación Sexual