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EL MITO DE LA VIRGNIDAD

Por Paula Moreno Fernández

El mito
más antiguo sobre la sexualidad

Llevamos toda la vida, siglos incluso,
oyendo hablar sobre la virginidad. Según el momento histórico, se le ha dado un
valor u otro aunque generalmente se ha concebido como algo que hay que
preservar y cuidar, especialmente si eres mujer.

Muchas mujeres han sido valoradas en
función de su virginidad y la honra que supone mantenerla intacta… pero no
ocurría únicamente hace siglos sino que sigue ocurriendo en la actualidad en
muchos lugares del mundo.

La virginidad se ha usado desde su
invención como un método de control y dominio sobre la mujer, es una de las
herramientas del sistema patriarcal que pasa más desapercibida porque la
tenemos totalmente interiorizada. Se ha ido adhiriendo a nuestro subconsciente
durante siglos y, como sabemos, no es fácil desmontar una idea tan arraigada.

 

¿Qué pasa con el himen?

Bueno, el himen es una membrana
elástica de la vagina que se dilata o desgarra pero no tiene porqué producir
sangrado. ¿Te suena ver películas de época donde los maridos comprobaban la
virginidad de sus esposas viendo si había sangre en las sábanas después de la
noche de bodas? Bueno… déjanos decirte que no todas las mujeres sangran al ser
penetradas por primera vez. Puedes imaginarte entonces lo que ocurría cuando la
esposa no sangraba después de su noche de estreno…

La realidad es que no existen estudios
que demuestren si una mujer ha mantenido relaciones sexuales o no basándonos en
el estado del himen. No es un concepto médico como tal y el himen  puede modificarse por causas diversas, como
montar a caballo o en bici.

 

Falocentrismo

El hecho de considerar que perder la
virginidad, como concepto cultural, se produzca al ser penetradas por un pene
por primera vez… resulta muy limitante en cuanto a los tipos de relaciones
sexuales.

Esta definición simplista no considera
válida la relación sexual mantenida entre dos personas con vagina ya que no se
produce penetración. Entonces, ¿las mujeres lesbianas siempre son vírgenes?
¿Sus relaciones sexuales no cuentan? ¡Por supuesto que sí cuentan! Este es uno
de los motivos por los que es tan importante romper con esta idea sobre la
virginidad.

El falocentrismo es un concepto
simbólico que considera que el pene es el centro de la organización social y,
desgraciadamente, es así en muchos casos así que no iba a ser menos en las
relaciones sexuales. Quien no ha sido penetrada, sigue siendo virgen. Pero
entonces… ¿cómo medimos la virginidad de los hombres con pene? Curiosamente a
ellos prácticamente no se les ha aplicado el celibato prematrimonial a lo largo
de la historia ni se les ha juzgado o castigado por ello.

 

¿Qué estas dispuesta a hacer?

El peso cultural de la virginidad,
como hemos visto, es tan grande que puede llegar a condicionarnos de muchas
maneras. En algunas culturas, las mujeres no pueden mantener relaciones
sexuales coitales antes del matrimonio por lo que practican el sexo anal sin
llegar a considerarlo una práctica sexual.

Hay mujeres que se niegan a realizarse
exploraciones ginecológicas por temor a la rotura del himen, que no montan a
caballo o en bicicleta por este mismo motivo o que incluso se han sometido a
reconstrucciones quirúrgicas del himen para poder ocultar “su perdida de
honra”.



































Estos hechos pueden ayudarnos a darnos
cuentas del peso real que tiene en nuestro imaginario social la virginidad y el
gran desconocimiento que existe al respecto. ¿Y tú? ¿Conocías esta información?

Paula Moreno Fernández

Escuela de Educación Sexual