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Recomendación: Masters of Sex

Por Natalia Hilario De La Cruz




Si en algún momento has querido conocer más a fondo sobre el origen de la sexología o sobre cómo se ha dado el estudio de la sexualidad humana desde diversas disciplinas, “Masters of Sex” hace un recorrido a través de la trayectoria de dos de lxs pionerxs en la materia: William H. Masters y Virginia E. Johnson. Quizás estos nombres les suenen familiares porque les han conocido formalmente como el equipo investigativo de Masters y Johnson. Aquí en Santa Mandanga ya hemos hablado sobre su obra en el artículo ¿Sabías qué? Un pequeño recorrido por la ciencia sexológica”:

 

“Masters y Jhonson (1967) siguiendo a Dickinson entraron en el laboratorio con la intención de establecer un modelo estándar para la respuesta fundamentado en los cambios fisiológicos que encontraron. Integraron la tumescencia o excitación y el orgasmo en su modelo del ciclo de la respuesta sexual que concibieron en cuatro fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución que respondían a sus hallazgos observacionales.” 

(La Calle, 2015, p. 2)



 

La serie comienza mostrándonos cómo Masters, un especialista en fertilidad del departamento de obstetricia y ginecología en el Hospital de Maternidad de la Universidad de Washington en St. Louis, Missouri, conoce a Johnson en 1956 mientras se encontraba en búsqueda de una secretaria que le ayudara a manejar los detalles de su nuevo estudio basado en la respuesta sexual humana. Esta oportunidad surge ante la oposición que recibió por parte de su mentor y de su secretaria previa debido a que ambxs le advirtieron que su estudio no tendría cabida en el departamento porque sería considerado como indecente e inmoral para tanto la junta directiva como el público en general.


En la primera temporada se abarcan una serie de dificultades que matizan las circunstancias bajo las cuales se ha dado el trabajo imprescindible para obtener los descubrimientos hechos desde la medicina estadounidense en cuanto al cuidado que conocemos en la actualidad de nuestra salud sexual. Por tan solo nombrar algunas, en primer lugar se nos hace evidente la disparidad en el trato dirigido hacia las mujeres en el campo de la obstetricia y la ginecología durante los años 50. Podemos ver cómo Johnson, al inicio de su carrera, se ve obligada a responder ante el trato despectivo que recibe de parte de otras mujeres, sus parejas, sus colegas, sus compañeros de clase (porque todos son hombres) y hasta del mismo Masters para así conseguir lo que quiere. Esto se debe al hecho de que Johnson no evita perseguir su ambición con respecto al estudio que estaba llevando a cabo junto a él al igual que su interés por innovar la investigación de la sexualidad femenina por medio de sus propios méritos a pesar de ser una madre soltera que disfrutaba de una vida sexual plena, sin tapujos. El personaje de la Dra. Lillian Depaul tiene una experiencia similar al enfrentarse a la discriminación por parte de la junta directiva del hospital, la cual se niega a proveerle suficientes fondos para desarrollar programas de capacitación en todo el país con el fin de que lxs ginecólogxs pudieran proveer pruebas de Papanicolau a sus pacientes. Además, recibe un número reducido de pacientes porque se rehúsan a que otra mujer “mire por debajo de sus faldas”.




Lo mismo pasa con lxs trabajadorxs sexuales que aparecen en el programa ya que, en un momento dado, desempeñan un rol vital para el avance de la investigación. Sin embargo, debido a las políticas de respeto, la putofobia y la homofobia características de la época no se les acredita por su participación y se les deshumaniza constantemente hasta el punto de ser descartadxs de la muestra en sí por no ser consideradxs lxs participantes ideales para que los resultados del estudio sean avalados en la comunidad científica. A lo largo de la temporada podemos ver esta discriminación reflejada en otros aspectos sociales como el efecto que tuvo la segregación racial sobre la calidad de los tratamientos que recibían lxs pacientes negrxs y el auge que cobraron las terapias de conversión entre hombres respetables que no querían perder sus matrimonios por sus “desviaciones perversas”. Dichas representaciones nos permiten reflexionar sobre los efectos que estas movidas aún tienen sobre nosotrxs al día de hoy.


En fin, uno de los hallazgos que hicieron Masters y Johnson para revolucionar el estudio de la sexualidad humana, el ciclo de la respuesta sexual, falló en dar cuenta de algo que esta serie sí que tiene muy claro: 


“Helen Kaplan (1979) introduciría doce años después, una nueva fase al esquema: el deseo sexual, proponiendo un modelo trifásico: deseo, excitación y orgasmo. Las correcciones al modelo de Kaplan tardaron en llegar. Schnarch en 1991 critica el sentido lineal de la fase de deseo, argumentado que el deseo dimensionaba toda la respuesta.” 

(La Calle, 2015, p. 3)



Referencias:

  1. La Calle, Pedro. FISIOLOGIA DE LA RESPUESTA SEXUAL EN LA MUJER. En: AVANCES EN SEXOLOGÍA MÉDICA. Ed jefe: Fernando Bianco Colmenares. Editorial Sintesis. Madrid, 2015. Capítulo 3:63-80. ISBN 978-84- 9077-215-7.

Natalia Hilario De La Cruz

Escuela de Educación Sexual Explícita