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El papel de las fronteras: La trata humana

Por Natalia Hilario De La Cruz

Las autoras de este libro, Juno Mac y Molly Smith, son trabajadoras sexuales y activistas que forman parte del Sex Worker Advocacy and Resistance Movement (Movimiento de Defensa y Resistencia de lxs Trabajadorxs Sexuales, o SWARM por sus siglas en inglés). Este colectivo, basado en el Reino Unido, forma parte del movimiento global que lucha por la descriminalización del trabajo sexual y que es liderado por trabajadorxs sexuales. 


Desde “Putas insolentes: La lucha por los derechos de las trabajadoras sexuales” ambas nos hablan sobre las polémicas que están dándole forma al mundo de la prostitución actualmente. Su enfoque gira en torno a las condiciones de vida materiales y prácticas que inciden en la seguridad y la supervivencia de las personas que venden servicios sexuales. Uno de los temas que abordan en este texto es el de la intersección entre la trata humana y las fronteras. A continuación comparto algunas partes del capítulo “Fronteras” con ustedes gracias a su publicación bajo la licencia Creative Commons:

“Suele ser habitual que las personas que abogan por los derechos de las trabajadoras sexuales argumenten que el trabajo sexual es algo muy diferente de la trata. Esto sirve como una especie de línea divisoria retórica que dice: «No tenemos que hablar de esto. Es algo que entra en una categoría diferente». No va a ser esta la argumentación que aquí vamos a presentar. La realidad es a la vez más compleja y más importante.

La trata es un tema que lógicamente preocupa a las personas progresistas. Habla de las desigualdades globales de poder, dinero y seguridad. Es legítimo simpatizar con la perspectiva de los derechos de las trabajadoras sexuales y también tener enormes preocupaciones acerca del papel de la trata en la industria del sexo.

La trata con fines sexuales se presenta a menudo como la manifestación por excelencia de la trata de seres humanos, hasta el punto de que con frecuencia las dos frases parecen querer decir lo mismo. Dado lo poderoso que es este vínculo en la opinión pública, es posible que se espere que en este capítulo se hable del sexo comercial y no de las fronteras. Sin embargo, el problema principal de la manera en la que estas dos ideas se han apelmazado es que, de hecho, la trata dentro de la industria sexual es únicamente un síntoma entre otros muchos dentro del proceso aún más amplio de la migración sin papeles: 

  • Migración sin papeles: Por migración sin papeles nos referimos a la gente que cruza las fronteras sin papeles.

  • Migración irregular: Se refiere a cómo las personas pueden haber migrado a través de rutas legales si bien, con el paso del tiempo, haberse quedado sin documentos o no documentadas de manera segura, por ejemplo, al superar el plazo de un visado o al abandonar su empleo.

El sexo comercial, dentro de este contexto, no puede entenderse adecuadamente sin hablar de la migración. Las personas explotadas, que trabajan en la industria del sexo, en lavaderos de coches, en hoteles o en las gélidas plantaciones de repollo de Lincolnshire, son víctimas de problemas sistémicos, que tienen su origen en buena medida en el Estado y no en los individuos. A menudo, no obstante, la trata no se define con claridad; la gente emplea la misma palabra, pero se refiere a cosas distintas con ella. 

Enfocadas únicamente en el sexo comercial, hay personas que usan trata para referirse a toda la prostitución, o a toda la migración dentro de la industria del sexo. Otras se refieren a toda la migración dentro de la industria del sexo que ha requerido la ayuda de un tercero, incluso si ese tercero no busca un beneficio monetario (por ejemplo, una amiga o un pariente). 

Puede incluir a cualquiera que haya incurrido en una deuda en el proceso de cruzar la frontera sin papeles o a quien haya incurrido en una deuda de ese tipo y esté saldando esa deuda mediante el trabajo sexual. Puede referirse a cualquiera que haga funciones de gestión, a la vez que vende sus servicios sexuales, o se puede referir a todos los puestos de trabajo de la industria del sexo en los que se producen abusos, con independencia del estatus migratorio de las trabajadoras. Puede referirse a secuestros y violaciones.

Especificar de qué tipos de situaciones son de las que se habla ayuda a que la conversación tenga sentido, incluso cuando quienes participan en ella no se pongan de acuerdo sobre los problemas o las soluciones. La trata se presenta a menudo como una cuestión «apolítica», en la que todo el mundo puede ponerse de acuerdo. Como escriben las académicas expertas en migraciones Bridget Anderson y Rutvica Andrijasevic, abordar desde un ángulo crítico la cuestión de la trata «se parece a decir que se apoya la esclavitud o que se está en contra de la maternidad y de la tortilla de patatas. La trata es un tema que se supone nos aúna a todas». Pero, una vez nos concentramos en los detalles específicos, se revelan auténticas fallas políticas. No estamos todas de acuerdo.

Los gobiernos, las ONG y las empresas financian políticas y acciones bajo el epígrafe «contra la trata»:

  • Trata: El derecho británico la define como organizar o facilitar la llegada de otra persona «para fines de explotación», usando la fuerza, el fraude, la coerción o a cambio de «dar o recibir pagos» (es decir, por dinero).

  • Explotación: Se define como «esclavitud, servidumbre, trabajo forzado u obligatorio», la extracción de órganos o los delitos habituales de prostitución. Esto quiere decir, por ejemplo, que, en los países en los que tener un burdel está penalizado, organizar el viaje a alguien para que pueda trabajar en un burdel se convierte en un delito de trata.

  • Trata con fines sexuales: La ley estadounidense define trata con fines sexuales como «el reclutamiento, alojamiento, transporte, oferta u obtención de una persona con la finalidad de un acto de sexo comercial», lo que, si se lee con detalle, nos damos cuenta de que no necesariamente implica el tipo de daños que podríamos asociar con el término «trata con fines sexuales». «Alojamiento», después de todo, puede querer decir dejar que una amiga trabajadora sexual se quede en tu casa durante un tiempo.

Algunas empresas están obligadas legalmente a trabajar en contra de la trata; por ejemplo, tienen que hacer auditorías sobre la trata en sus cadenas de suministro. Algunas hacen una labor suplementaria, por ejemplo, minoristas como Body Shop y AllSaint han lanzado campañas de sensibilización y una parte de sus beneficios se destina a labores contra la trata. Los gobiernos tratan de contrarrestar la trata mediante la legislación (por ejemplo, la Ley sobre la Esclavitud Moderna del Reino Unido en 2015) así como mediante tratados comerciales y esfuerzos diplomáticos.

Por ejemplo, el Departamento de Estado de los Estados Unidos publica un informe anual sobre «trata de personas», que hace una jerarquía de todos los países del mundo según lo bien que Estados Unidos considere que están luchando contra la trata. Un puesto bajo durante varios años puede desencadenar sanciones comerciales. Cuando Estados Unidos desea expresar su disgusto general con algún país, por ejemplo Cuba o Irán, los coloca en un puesto bajo, a pesar de la ausencia de datos acerca de cómo están abordando la cuestión. Véase Alliance To End Slavery & Trafficking, «Rankings Undermine Credibility of TIP Report: Malaysia, Burma and Qatar Upgrades Unjustified», nota de prensa, 28 de junio de 2017, disponible en endslaveryandtrafficking.org.

Dicho de forma muy esquemática, la mayor parte de las ONG que combaten la trata llegan al tema desde una perspectiva de defensa de los derechos humanos, desde una perspectiva feminista punitivista o desde una perspectiva cristiana. Algunas mezclan dos o más perspectivas, pero estas tres tendencias son las más útiles a la hora de categorizar los enfoques de estas organizaciones. En general, las ONG que se acercan a la cuestión desde una perspectiva basada en la defensa de los derechos humanos hacen una labor relativamente poco vistosa y que no suele copar los titulares. 

Por ejemplo, pueden estar trabajando en torno a los temas de la minería de cobalto en la República Democrática del Congo, o de la pesca en las costas de Tailandia, o con las trabajadoras domésticas migrantes en Estados Unidos. Las ONG feministas punitivistas y cristianas tienden a centrarse en la trata que acaba en prostitución. Habitualmente su trabajo tiende a alinearse en torno a la meta de abolir el sexo comercial mediante el derecho penal, con el fin de «terminar con la trata sexual». 

Muy pocas personas empleadas en estas organizaciones son ricas; la mayoría ganan sueldos medios. Algunas activistas de base contra la trata, como las trabajadoras sexuales activistas, tienen que luchar para ganarse la vida. Pero, aunque las activistas individuales no lo noten, se invierten enormes cantidades de dinero en el trabajo en contra de la prostitución que se realiza a través del prisma de la lucha contra la trata.

En 2012, únicamente en Estados Unidos, el presupuesto colectivo de 36 grandes organizaciones en contra de la prostitución y en contra de la trata (en un cálculo del que se ha excluido a la multitud de organizaciones más pequeñas) sumaban 1.200 millones de dólares, mientras que el gobierno federal estadounidense adjudica un presupuesto adicional de entre 1.200 y 1.500 millones de dólares anuales contra la trata. La amplia mayoría de este dinero se gasta en campañas, no en apoyar a las supervivientes; en 2014 Estados Unidos tenía únicamente 1.000 camas disponibles para víctimas de trata. En cambio, en 2013, el presupuesto colectivo para el movimiento en pro de los derechos de las trabajadoras sexuales en todo el mundo era de 10 millones de dólares."

"El papel de la frontera

Un informe de la comisión contra la esclavitud del Reino Unido señala que los casos de secuestro son muy poco habituales, básicamente porque no tendría demasiado sentido «ofrecer» a alguien el servicio de llevarle al otro lado de la frontera gratis cuando hay gente dispuesta a pagar hasta 30.000 libras para que le ayuden a pasar al otro lado de esa misma frontera. La inmensa mayoría de las personas que terminan en situaciones de explotación estaba tratando de migrar y se ha quedado atrapada en un sistema horriblemente explotador, debido a que cuando las personas migran sin papeles tienen pocos o ningún derecho. 

Reconocer que las personas que terminan en situaciones de explotación querían migrar no implica culpabilizarlas. Es decir que la solución a su situación de explotación es permitirles migrar legalmente y con derechos. Todo lo demás es, en el mejor de los casos, una distracción, o en el peor de los casos, algo que empeora activamente el problema, exigiendo leyes que hacen más difícil, y no más fácil, migrar legalmente y con derechos. Es posible que estéis pensando que estamos hablando de personas sujetas a contrabando y no de personas sujetas a trata y que estas dos cosas son diferentes.

  • Contrabando de personas: El contrabando de personas es cuando alguien paga a un contrabandista para que le ayude a pasar una frontera.

Es tentador pensar en estas dos cosas como distintas, pero no hay una línea brillante que las separe: son dos ocurrencias del mismo sistema. Vamos a examinar esta cuestión. Es habitual que las personas contraigan grandes deudas con los contrabandistas para pasar la frontera. De momento está claro: hablamos de contrabando. Pero, una vez que empieza el viaje, la persona que trata de migrar se da cuenta de que la deuda se ha incrementado, o que el trabajo que esperaba hacer a su llegada para poder saldar la deuda es diferente de lo que habían acordado. De repente la situación se le ha ido de las manos y se ve tratando de saldar la deuda con un trabajo, pero con poca esperanza de poder ganar, alguna vez, lo suficiente como para librarse. El contrabando se vuelve trata.

En gran medida el discurso de la trata no consigue ayudar a las personas en esta situación porque las describe como secuestradas o encadenadas, más que como tratando de migrar. Pero tratar de «rescatarlas» bloqueando las rutas de la migración irregular y enviando de vuelta a casa a las personas indocumentadas, es a menudo lo último que desea una persona víctima de trata. Aunque puedan odiar el lugar en el que son explotadas, su opción ideal sería quedarse en el país de destino en un trabajo diferente o con mejores condiciones laborales; una opción aceptable sería quedarse en el país bajo las condiciones laborales de mierda actuales, pero la peor opción de todas sería ser enviada a casa con la deuda aún sin pagar.

Al considerar la trata como conceptualmente afín al secuestro, el activismo contra la trata, las ONG y los gobiernos pueden dejar de lado cuestiones más amplias sobre la migración segura. Si la persona objeto de trata atraviesa la frontera contra su voluntad, entonces no hay necesidad de pensar en las personas que van a intentar migrar con independencia de su legalidad, ni de concluir que la manera de dar seguridad a la gente es ofrecerles rutas de migración legales. 

El contrabando de personas suele darse entre los migrantes menos vulnerables, entre quienes tienen el dinero en efectivo para pagar de entrada a un contrabandista o tienen una familia o una comunidad ya asentada en el país de destino. La trata de personas suele darse entre los migrantes más vulnerables: entre quienes deben asumir una deuda con el contrabandista para viajar y no tienen relaciones comunitarias en el país de destino. Pero los dos grupos quieren viajar, y esto es lo que las discusiones contra la trata suelen obviar.

Nuestra postura es que ningún ser humano es «ilegal». La gente debería tener el derecho a viajar y cruzar fronteras, y vivir y trabajar donde quisiera. Como escribíamos en la introducción de este libro, los controles fronterizos son una invención relativamente reciente, surgieron hacia finales del siglo XIX como parte de la lógica colonial de dominación y exclusión racial. La ICE, la brutal policía de control de la inmigración estadounidense se creó en su forma moderna en 2003; la forma anterior se remonta a una fecha tan reciente como la década de 1930; la agencia llamada Immigration and Naturalization Services. 

Las migraciones en masa del siglo XXI están impulsadas por las catástrofes provocadas por el ser humano —cambio climático, pobreza, guerras— y reproducen las flagrantes desigualdades de las que surgen. Los países del norte global tienen una responsabilidad inmensamente mayor por el cambio climático, pero cierran de forma desmedida sus puertas a la gente que huye de los efectos del caos climático, dejando a familias desesperadas dormir en tiendas bajo la nieve en las orillas de la Fortaleza Europa. Como escribe la activista por los derechos de los migrantes Hasrha Walia: «Mientras que la historia está marcada por la hibridación de las sociedades humanas y por el deseo de movimiento, la realidad de la mayor parte de la migración hoy revela las relaciones desiguales entre ricos y pobres, entre el Norte y el Sur, entre la blanquitud y sus otredades».”



Referencias:

  1. A.E. Moore, «The American Rescue Industry: Toward an Anti-Trafficking Paramilitary», Truthout, 8 de abril de 2015, disponible en truth-out.org.

  2. A.E. Moore, «Special Report: Money and Lies in Anti-Human Trafficking NGOs», Truthout, 27 de enero de 2015, disponible en truth-out.org.

  3. A.E. Moore, «Rich in funds but short on facts: the high cost of human trafficking awareness campaigns», openDemocracy, 11 de enero de 2017, disponible en opendemocracy.net.

  4. B. Anderson y R. Andrijasevic, «Sex, slaves and citizens: the politics of anti- trafficking», Soundings, núm. 40, 2008, pp. 135-145, disponible en oro.open.ac.uk.

  5. Crown Prosecution Service, «Human Trafficking, Smuggling and Slavery», 2018 disponible en cps.gov.uk (consultado el 27 de junio de 2018).

  6. Government Publishing Office, «Victims of Trafficking and Violence Protection Act of 2000», 24 de enero de 2000, informe disponible en gpo.gov.

  7. H. Walia, Undoing Border Imperialism, Chico (CA), AK Press, 2013, p. 40.

  8. Mama Cash/Red Umbrella Fund, «Funding for sex workers’ rights: Opportunities for foundations to fund more and better», 2014, informe disponible en mamacash.org.

  9. UK Independent Anti-Slavery Commissioner, «Combating modern slavery experienced by Vietnamese nationals en route to, and within, the UK», Anti Slavery Commissioner, 2017, informe disponible en antislaverycommissioner.co.uk (consultado el 28 de junio de 2018). 

Natalia Hilario De La Cruz

Escuela de Educación Sexual Explícita