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Carta a mi hijo

Por Bea Roca


Seas madre o no, te gustase serlo o no… imagínate que le pudieras escribir una carta a tu hijo del futuro con consejos para su vida sexual.


¿SOBRE QUÉ VALORES, ACTITUDES Y COMPORTAMIENTOS LE HABLARÍAS? ¿QUÉ TE GUSTARÍA TRANSMITIRLE?


 






¡Hola cariño!


Llevo ya un tiempo queriendo comentarte cosas y para que estas palabras perduren por mucho tiempo y puedas acudir a ellas cada vez que quieras si así lo decides, me he dispuesto a escribirte una carta, como a la antigua usanza. Hay cosas tradicionales que siguen siendo hermosas, como escribir unas líneas, recibirlas en el buzón y luego leerlas, algo distinto a lo cotidiano de la pantalla; pero hay otras muchas que se han quedado obsoletas y que precisan renovarse, como la piel, el aire o las creencias.

En este formato puedo explayarme sin interrupciones, escribir y borrar tantas veces como necesite para transmitirte el mejor de mis mensajes, o al menos un mensaje con la mejor de mis intenciones. Si lo encuentras oportuno y te apetece, estaré encantada de que la debatamos e intercambiemos opiniones con amor y respeto.


Quizá lo más complicado en la vida sea romper moldes, cuestionarse creencias muy arraigadas y desaprender para reaprender y aprender.

Me gustaría empezar por algo que parece básico, pero no lo es y conforman nuestros cimientos: los sentimientos y las emociones. Cuántas veces te he dicho de pequeño “¡No llores más que te vas a quedar sin lágrimas!”. Y ahora, no sé cuántos años después, te aconsejo que no te aísles emocionalmente. A los hombres se os ha enseñado (y yo me incluyo en el paquete) a no llorar, a no ser sensibles, a no mostrar demasiado cariño y menos en público y un largo etcétera, pero te invito a que adoptes las mejores cualidades del ser humano porque todas son accesibles a cualquiera, sin importar el género.


Supera el miedo y el rechazo ante situaciones de cercanía con otros hombres y, comprende que la compañía y la ayuda de ellos te son necesarias para tu desarrollo vital; acepta su apoyo y no los veas como otros competidores.


Continuaré diciéndote que no has de ser amable con las mujeres colocándolas en un pedestal porque las aprecies vulnerables y con necesidad de protección; cuida y protege a todas las personas que quieras independientemente del sexo al que pertenezcan.


Y ¿sabes otra cosa? Que no eres ningún príncipe y ni mucho menos tienes que salvar a ninguna princesa. En el sexo no tienes que estar siempre dispuesto ni disponible, ni ser responsable de tomar y llevar siempre la iniciativa y las riendas. ¡Disfruta siendo copiloto porque las carreteras pueden transitarse igual!

Parece que la existencia del hombre moderno ha devenido en una “sexistencia”, siendo el calibrador del ser. Dale al sexo su verdadero valor y a cada encuentro su plenitud; Hazlo valer. No acumules mujeres por el hecho de engordar tu ego y ejercitar tu falo. ¡La sexualidad es otra cosa!


Esto no se trata de tener éxito o almacenar fracasos; de cuántos orgasmos o gatillazos puedas tener; va de placer, deseo compartido y consenso; de erotismo y sed de piel con el otro, la otra, los otros o las otras… porque todo vínculo tiene cabida. ¿Cuál? El que tú elijas.


Ya lo sabrás, pero me concierne decirte que el porno no es la realidad, que tu pene no es el protagonista de cada encuentro íntimo y que Google no tiene las respuestas para todo ni es un maestro o guía sexual. Las mujeres no son objetos y por tanto sus cuerpos no se pueden comprar o maltratar, tocar sin permiso o transgredir.


También te diré que ni el sexo es pecado, ni el sexo es peligro. Y que hay modelos sexuales mucho más sanos, afectivos y enriquecedores que los procreativistas, genitalizados, represivos, sexistas y marginadores. 





 

Pero, ¿CÓMO APRENDER LA SEXUALIDAD SI SIGUE SIENDO LA ÚNICA ACTIVIDAD QUE SE SUPONE QUE HEMOS DE DOMINAR SIN QUE NADIE ASUMA LA NECESIDAD DE ENSEÑARNOS? 


Ahí te lanzo esta cuestión para que la medites con todo lo anterior; para que la meditemos y la reflexionemos juntos.

¡Te quiero!


Abrazos, mamá.






Bea Roca

Escuela de Educación Sexual